Libertad de expresión

 

Por:  Onasis Miguel González Muñoz.  Abogado con posgrado en derecho Administrativo, Gerencia ambiental, docente universitario, coaching y estudios en pensamiento crítico.

 

Desde la era de Montesquieu, el derecho a la libertad de expresión se define como un medio para exponer sus ideas y debatirlas y era esencial para descubrir la verdad.

Para el famoso jurista norteamericano Louis Brandeis en un sistema democrático no es más que un mercado de ideas, según esta analogía la lluvia de ideas generan la capacidad para competir y el individuo puede apreciar y definir qué ideas son buenas y cuales son malas, claro que esta teoría ha sido cuestionada porque a veces los medios de comunicación en el mercado te venden una idea así esta no sea de beneficio pero, la justificación, con falsas motivaciones en un pueblo poco ilustrado confunde y consigue defensores de la misma.

Se convierte en un derecho en el artículo 19 de la declaración universal de los derechos humanos en 1948, del cual Colombia hace parte con la ratificación del gobierno de Mario Ospina Pérez.

Después inmerso en nuestra constitución del 1991, encontramos que el Artículo 20, expresa:  “Se garantiza a toda persona la libertad de expresar su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación. Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho de rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura”.

Un artículo muy garantista y amplio con gran estructura para expresar nuestro libre pensamiento.  Este derecho a la libertad de expresión resulta esencial para el desarrollo de la democracia y para el ejercicio pleno de los derechos humanos. Para tal efecto, el principio de la Declaración de derecho sobre Libertad de Expresión señala que ésta, en todas sus formas y manifestaciones, es un derecho fundamental e inalienable, inherente a todas las personas.

Es además, un requisito indispensable para la existencia de una sociedad democrática. Con mucha concordancia es necesario como un medio de evolución intelectual, que permite tener conocimiento.  Lo adjetivo de esto es mirar hoy cómo en redes sociales desmiembran a una persona sólo por lo que dicen o ves en memes, cualquiera se siente con el derecho de ofender alguien sin justa razón, lo que también puede ser un peligro para la democracia cuando se abusa de esta libertad de expresión.

Encontramos muchos periodistas empíricos dedicados al chantaje, al desprestigio como forma de obtener beneficios económicos hablando mal del otro. En Colombia se debe legislar sobre la libertad de expresión.  Si el estado fijara una política de oportunidad para los periodistas donde se les brindara un incentivo económico por difundir noticias verdaderas y sin censura dentro de un marco de respeto esto no pasara, al igual, regulara la conducta de periodistas difamadores con penas severas tuviéramos una gran información social y no una desinformación como en la mayoría de los casos en la actualidad.

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